Embarazo de alto riesgo

El embarazo no es una enfermedad, sino un aspecto más en la vida de una mujer que, en muchos casos, debe compaginar con su vida cotidiana.

Existe una serie de condiciones que incrementan la posibilidad de tener un hijo con defectos congénitos o alteraciones del crecimiento intrauterino e incluso que la madre tenga una enfermedad sabida desde antes del embarazo, o detectada durante el mismo. Esas condiciones o factores de riesgo son las que motivan que en una determinada embarazada, además de las pruebas de control rutinario, sea aconsejable efectuar unas pruebas específicas.

Debe considerarse como embarazada de alto riesgo aquella mujer que tenga una o varias las siguientes condiciones:

Hijo anterior con anomalías cromosómicas u otros defectos congénitos
Madre o padre portadores de alguna anomalía cromosómica.
Padecer alguna enfermedad ligada al cromosoma X.
Padecer alguna enfermedad crónica como la diabetes o determinados trastornos endocrinos.
Tener antecedentes familiares de malformaciones, anomalías cromosómicas o alteraciones metabólicas congénitas.
Haber ingerido medicamentos contraindicados durante el embarazo.
Estar expuesta, por razones laborales o coyunturales, a radiaciones o productos tóxicos.
Haber contraído ciertas infecciones durante la gestación.
Gestación gemelar.
Obesidad materna.
Edad materna avanzada.
Gestación tras técnica de reproducción asistida.

La posibilidad de que una embarazada con uno o más de tales condiciones sea portadora de un feto con un defecto congénito se multiplica por un factor mayor o menor que depende de la condición alterada detectada.

En Salud entre Mujeres contamos con personal especializado en este tipo de embarazos.

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