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Revisiones ginecológicas

Para ninguna mujer suele ser agradable la visita al ginecólogo, pero es una cita obligada para todas a lo largo, prácticamente, toda nuestra vida. Es obvio que a determinadas edades tenemos menos necesidad de acudir al ginecólogo, aunque es importante para crear un historial de  cada paciente lo antes posible y ver su evolución, así  en un futuro podremos prevenir posibles enfermedades.

A partir de los 30 años sería conveniente hacer una visita al año. En situaciones especiales como el embarazo, será el especialista quien determine las visitas y las pruebas que nos van a realizar. Existen varias pruebas/exploraciones ginecológicas que se hacen de forma preventiva, sin necesidad de que haya indicios de enfermedad:

Exploración física. El ginecólogo realiza un reconocimiento del aparato genital interno y externo para determinar el tamaño, la forma y la posición de los componentes genitales.

Exploración o palpación mamaria. A través del tacto el especialista buscará posibles deformidades o nódulos en el pecho y los pezones.

Ecografía. Se observa a través del abdomen si existe alguna anomalía en los ovarios, la matriz, etc.

Mamografía. Se pueden observar las estructuras internas de las mamas, para localizar formaciones anómalas de tejido o la existencia de cualquier otro problema en las mamas. A partir de los 40 años es una prueba obligada en tus revisiones.

Citología. Consiste en extraer una muestra de flujo del interior de la vagina para analizarla en el laboratorio, a través de esta prueba se puede obtener mucha información.

En caso de que existiesen sospechas de alguna enfermedad, se harían las pruebas específicas que el ginecólogo determine.

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