Pérdidas vaginales: ¿cuándo preocuparse?

Pérdidas «sucias»

Las secreciones vaginales son normales siempre y cuando sean inodoras, de color claro o blanquecino, no provoquen irritación ni escozor y no endurezcan la ropa interior. Estas pérdidas son el medio que utiliza nuestro organismo para limpiar la vagina, especialmente las células muertas presentes en sus paredes con el fin de que esté siempre limpia. La cantidad y el color de las secreciones varían según el momento del ciclo menstrual y también durante el embarazo.

Sin embargo, si las pérdidas se vuelven abundantes, purulentas, malolientes o dolorosas, suelen ser síntoma de una infección, que puede ser de transmisión sexual o no.

Se calcula que la mayoría de las mujeres sufren una infección vaginal al menos una vez a lo largo de su vida. En nueve de cada diez casos, la infección se debe a un hongo, una levadura o una bacteria, y en uno de cada diez, a un parásito conocido como tricomonas.

Un desequilibrio en la flora…

La vaginitis por hongos, conocida comúnmente como micosis vaginal, se debe, en la mayoría de los casos, a un hongo llamado Candida albicans. Este hongo, presente en la vagina en estado natural, puede desarrollarse de manera anormal si se dan ciertas condiciones. La candidiasis se manifiesta sobre todo a través de pérdidas vaginales inodoras y espesas cuya consistencia y color son similares a los del requesón o la cuajada. Suelen cursar con picor vaginal y, a veces, con escozor durante las relaciones sexuales. El embarazo, la diabetes, el consumo de antibióticos o esteroides, el uso de ropa demasiado ajustada, el calor, el deporte, o la piscina, favorecen las candidiasis. Al contrario de lo que se suele pensar, una micosis no es signo de una mala higiene íntima ya que la realización demasiado frecuente (diario) de duchas vaginales, o el uso de desodorantes vaginales o jabones ácidos ¡favorecen su aparición!

… y en la fauna vaginal

La vaginosis bacteriana es la más frecuente de las infecciones vaginales y tampoco tiene que ver con una mala higiene. Por lo general, su origen suele estar en la proliferación de uno o varios gérmenes como la Gardnerella vaginalis, responsable de la mayoría de estas vaginosis. Cuando este está presente en grandes cantidades modifica el equilibrio entre las diferentes bacterias naturales presentes en la vagina. Ataca sobre todo a los lactobacilos, agentes que evitan la proliferación de organismos indeseables manteniendo una acidez vaginal adecuada.

Las señales de esta infección suelen ser las pérdidas vaginales abundantes, de color variable, cuyo característico olor a pescado se acentúa durante las relaciones sexuales o después de lavarse con jabón. Estas pérdidas cursan con picor, escozor, y un ligero enrojecimiento e hinchazón de la vagina y de la vulva.

Otro germen llamado Escherichia coli es, por otro lado, responsable de vulvitis en niñas pequeñas acompañadas de leucorreas. Los oxiuros (gusanos) también pueden provocar pérdidas vaginales.

¡No olvidemos las ETS!

La vaginitis por triconomas es una infección que, al contrario que las demás, no se debe a un desequilibrio en la flora o en la fauna vaginal sino a la transmisión sexual por parte de una pareja infectada de un parásito sin que, por lo general, este sea consciente (los hombres presentan muy pocos síntomas en caso de infección).

Esta infección provoca pérdidas vaginales amarillentas o verdosas, espumosas y con mal olor. También causa picor y sensación de escozor y de irritación de la vulva y del perímetro del cuello uterino. Asimismo puede causar dolor durante la orina. Además, el parásito Trichomanas vaginalis puede pasar por las vías urinarias y desencadenar una infección de las mismas.

Otras dos enfermedades por transmisión sexual – la infección por clamidia y la gonorrea, producida por el gonococo – están acompañadas de pérdidas vaginales, pero de manera menos sistemática.

Mucho menos frecuente

En las niñas, las pérdidas vaginales sucias, malolientes, o con restos de sangre, deberían hacernos sospechar de la presencia de un cuerpo extraño.

En la mujer, un tampón olvidado dentro también puede provocar pérdidas sucias y malolientes.

Un consulta sencilla pero necesaria en la mayoría de los casos

Los tratamientos varían según el tipo de infección, cuyas causas pueden deberse a numerosos factores: edad, actividad sexual, metabolismo de los estrógenos, etc. Esta es la razón por la que tu médico te preguntará por tu estado (descripción de las pérdidas, otros signos asociados, duración) y sobre tu estilo de vida (hábitos, tipo de jabón que utilizas, duchas vaginales, sexualidad, etc.).

A continuación llevará a cabo las pruebas necesarias, relativamente sencillas. El examen clínico de la zona vaginal y de la vulva con ayuda de un espéculo, el aspecto y el olor de las pérdidas le ayudarán a orientar su diagnóstico. Este podrá confirmarlo a través de una citología vaginal y midiendo, con ayuda de unas tiras reactivas, el grado de acidez de las secreciones, que suelen ser menos ácidas de lo normal en caso de infección bacteriana o por tricomonas.

Por último, puede que tome (o pida) una muestra de las secreciones vaginales para que se lleve a cabo un examen citobacteriológico y parasitario en busca del elemento infeccioso involucrado.

Las pérdidas vaginales anormales son el reflejo de una infección que está asociada, en la mayoría de los casos, a unas malas condiciones íntimas, lo que no tiene nada que ver con la higiene sino con la acidez de la vagina o la irritación de la zona. Un examen clínico y un diagnóstico preciso son indispensables para tratarlas de manera eficaz, pero también para evitar recidivas, complicaciones (extensión de la infección a las trompas, dolores crónicos o incluso esterilidad) o el contagio de la pareja. Tu médico esta ahí para tratarte pero también para aconsejarte y sacarte de dudas. ¡No dudes en acudir a él!

Fuente: http://www.doctissimo.com/

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