Los cambios hormonales en la menopausia causan que las mujeres tengan mayor riesgo de alzhéimer

 

El riesgo de alzhéimer en las mujeres se dispara tras la menopausia

Cuanto más elevados son los niveles de estradiol, mayor es la capacidad de preservación de la memoria en las mujeres.

Las mujeres tienen una mejor capacidad de memoria que los varones. No en vano, multitud de estudios han constatado la superioridad de la memoria verbal femenina sobre la masculina. Además, y si bien la ausencia de claridad mental –lo que los expertos denominan ‘niebla cerebral’– que se produce con el paso de los años afecta a ambos sexos por igual, la prevalencia de deterioro cognitivo leve es notablemente mayor en los varones.

Sin embargo, las mujeres tienen un riesgo dos veces superior de padecer alzhéimer. Tal es así que de los 5,4 millones de estadounidenses diagnosticados de la enfermedad, cerca de dos terceras partes son mujeres. Y este mayor riesgo femenino de deterioro de la memoria, ¿a qué se debe? Pues según un estudio llevado a cabo por investigadores del Brigham and Women’s Hospital de Boston (EE.UU.), por lo cambios hormonales que, con independencia de la edad cronológica, se producen en las mujeres durante la menopausia, destacando así el papel que las hormonas femeninas, sobre todo el estradiol, juegan en el mantenimiento de la función memorística.

Como explica Jill M. Goldstein, directora de esta investigación, «durante años, la creencia dominante en esta área era que las mujeres tenían un mayor riesgo de desarrollo de la enfermedad de Alzheimer por el simple hecho de que tenían una mayor esperanza de vida. Una creencia, además, que se perpetuó por la investigación llevada a cabo en las etapas avanzadas de la vida, que no en la mediana edad, que es cuando tienen lugar las transiciones hormonales clave y cuando empiezan a aparecer los cambios en la memoria».

Niveles hormonales

El objetivo del estudio fue evaluar las causas que, con el paso de los años, explican las posibles diferencias de género en las funciones cognitivas. Y para ello, los autores contaron con la participación de 200 mujeres y varones sanos con edades comprendidas entre los 47 y los 55 años.

En este contexto, y dado que los participantes no presentaban signos de demencia o de pérdida de memoria, los investigadores tuvieron que recurrir a unos test neurofisiológicos específicos para evaluar de forma rigurosa las diferentes formas de aprendizaje y memorización y, así, obtener una visión más precisa de los déficits cognitivos que se pueden presentar a las distintas edades.

Los resultados mostraron que, comparadas frente a los varones de su misma edad, las mujeres siempre obtuvieron mejores resultados en las pruebas de memoria. Salvo una excepción: las mujeres postmenopáusicas, que obtuvieron unos resultados similares a los de sus homónimos varones –y peores que los del resto de las participantes en el estudio– en los test de aprendizaje inicial y de retención de la información.

Como indican los autores, «nuestros hallazgos sugieren cambios en las áreas frontales del cerebro, esto es, las regiones cerebrales implicadas en la memoria a corto plazo y en las denominadas ‘funciones ejecutivas’, capacidades cognitivas avanzadas como la organización, estructuración y evaluación de la información».

Finalmente, los autores evaluaron los niveles hormonales de todas las participantes. Y lo que hallaron es que cuanto mayores eran los niveles de estradiol –esto es, el estrógeno con mayores efectos a nivel cerebral–, mejor eran los resultados en los test de memoria. Es decir, las hormonas esteroideas, muy especialmente el estradiol en el caso de las mujeres, parecen jugar un papel clave en la preservación de la memoria.

Como refiere Jill Goldstein, «necesitamos poder identificar de forma temprana a las personas en mayor riesgo de desarrollar alzhéimer. Una necesidad crítica porque los tratamientos que se administran tras la aparición de la enfermedad son ineficaces. Esperamos que nuestros resultados ofrezcan pistas tempranas en la mediana edad para ayudar a identificar a las personas que, ya en los últimos años de su mediana edad, presentan un alto riesgo, así como a valorar como este riesgo pueden diferir entre las mujeres y los varones».

Conservar la memoria

A día de hoy, los autores ya están desarrollando una herramienta para identificar a las personas con mayor susceptibilidad a desarrollar la enfermedad de Alzheimer. Una herramienta que, válida para ambos sexos, incluirá factores de riesgo genéticos y otras características que ya se sabe que afectan al deterioro de la memoria.

Como concluye Jill Goldstein, «la enfermedad de Alzheimer es uno de los grandes retos de salud pública de nuestro tiempo. Es imperativo que entendamos cómo se puede preservar la memoria a lo largo de la vida, así como que contemplemos las diferencias de género en los futuros estudios y en las nuevas estrategias terapéuticas».

Fuente: ABC

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