La primera semana del embarazo

Durante la primera semana de embarazo el óvulo fecundado por el espermatozoide originará el cigoto, luego comenzará la división celular y tras cinco días formará una bola o estructura embrionaria llamada blastocito, formada por más de cien células.

Estas células comienzan a diferenciarse poco a poco, se forma un círculo exterior que en el futuro será la placenta y las células que se quedan en la parte interna, conocidas como células madre, serán las que den lugar al embrión. Tras siete días el blastocito se alojará en el útero para seguir su desarrollo a embrión hasta convertirse en el feto.

Recuerda que la fertilización del óvulo la origina el espermatozoide, y para que todo funcione la mujer debe estar ovulando para así ayudar a la fertilización. La duración de un embarazo es de 38 a 42 semanas contando desde la última menstruación.

¿Se experimentan síntomas?

 Como solo ha pasado una semana es muy probable que no sepas que estás embarazada, de esto te darás cuenta a partir de la cuarta semana cuando no llegue tu regla. Si decides hacerte una prueba de embarazo, considera que estos tests funcionan midiendo los niveles de hormonas que están presentes en la orina y normalmente no son perceptibles hasta la segunda o cuarta semana de la concepción.

Por tanto, si te haces una prueba y da negativa, eso no significa que no estés embarazada sino que deberás esperar un poco más. Obviamente, hay casos en los que las mujeres comienzan a hormonar muy rápido, entonces es posible que la prueba dé positiva antes.

Por normal general la primera semana de embarazo suele pasar desapercibida, pero algunas mujeres son muy sensibles y comienzan a manifestar síntomas enseguida, sobre todo los que están vinculados con los cambios hormonales, como la irritabilidad, la sensibilidad y las variaciones constantes de humor. Otras comienzan a sentir cansancio y una sensación de malestar generalizado que a menudo se confunde con un estado gripal. También hay mujeres que comienzan a sentir inmediatamente náuseas y mareos así como una sensación de sensibilidad en los senos.

De una forma u otra, es muy importante que si es un embarazo planeado y decides buscar un bebé, tomes algunas medidas que te ayudarán tanto a ti como a tu bebé, como por ejemplo, seguir una dieta sana y dejar aquellas cosas que te puedan perjudicar en el embarazo, como el tabaco o el alcohol. Para adoptar estos hábitos saludables no debes esperar a confirmar el embarazo, deberías asumirlos desde el mismo momento en que decidas que quieres tener un niño.

El sangrado de implantación

Después que se ha producido la concepción, una de cada cuatro mujeres nota pequeñas manchas, sobre todo después de ir al baño. Normalmente son unas pocas gotas de sangre que suelen adquirir una tonalidad roja bastante oscura. Como la mayoría de las mujeres ni siquiera sabe que está embarazada, no suelen prestarle demasiada atención a esta irregularidad y piensan que se trata de la menstruación puesto que esta pérdida suele ocurrir por esa fecha.

Generalmente este sangrado dura entre uno o tres días pero suele ser mucho más leve que el del ciclo menstrual y se debe a la anidación del óvulo fecundado en el útero. A este fenómeno se le conoce como sangrado de implantación y no es más que la rotura de pequeñas venas que irrigan el endometrio ya que en estos momentos ha aumentado la circulación sanguínea hacia todo el sistema reproductor. De hecho, cuando las mujeres saben que existe este tipo de sangrado, pueden suponer que están embarazadas mucho antes de que las pruebas se lo confirmen.

Fuente: http://www.parabebes.com/

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