Espina bífida: Qué es y detección prenatal

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La  espina bífida es un defecto de nacimiento en el cual la columna vertebral no se forma correctamente sino que presenta una brecha o fisura.

¿Qué es la espina bífida?

Espina bífida es un término del latín que significa «espina partida en dos» o «espina abierta». Es el más común de varios defectos de nacimiento llamados anomalías congénitas del tubo neural. Este tubo, conocido también por conducto vertebral, contiene las células que formarán la médula espinal y el cerebro, y se desarrolla durante la tercera y cuarta semanas del embarazo (con frecuencia, incluso antes de que la futura madre sepa que está embarazada).

La espina bífida se produce cuando las mitades del tubo neural no se unen correctamente y dejan una fisura. A menudo la brecha se sitúa en la parte baja (lumbar) de la espalda, en la base a la columna. La médula espinal es parte del sistema nervioso central, que permite a la persona moverse y percibir el mundo que la rodea. Así, puesto que la espina bífida se relaciona con el sistema nervioso central, puede ser la causa de una multiplicidad de problemas físicos y psíquicos.

Pruebas prenatales para detectar la espina bífida

A veces, los padres pueden saber si el bebé tiene espina bífida antes de que nazca. Al efecto, se suelen usar varias pruebas, a saber: La prueba de la alfafetoproteína sérica materna (AFP) se realiza entre las semanas 16 y 18 del embarazo. La alfaproteína es una sustancia producida por el feto en formación. Ya que la madre y el feto están conectados por sus respectivos sistemas circulatorios, la AFP del feto se introduce en el torrente sanguíneo de la madre. Al determinar la cantidad de AFP en la sangre materna, los médicos pueden juzgar la posibilidad de que el bebé tenga ciertos defectos de nacimiento. Esta prueba no da una respuesta definitiva, pues la presencia de altas concentraciones de AFP en la sangre materna sólo insinuán que el feto pueda tener espina bífida. Si las concentraciones de AFP son altas, se repite la prueba. Si continúan siendo altas, se necesitará hacer otras pruebas para confirmar que el feto tiene espina bífida. Muchas veces, las altas concentraciones de AFP son una falsa alarma y el bebé se encuentra perfectamente bien.

Se puede usar la ecografía para confirmar o excluir la espina bífida. Esta técnica, conocida también por ultrasonografía, consiste en hacer rebotar ondas ultrasonoras de las estructuras internas del cuerpo. Una computadora convierte las ondas ultrasonoras reflejadas por las estructuras internas en una imagen del feto dentro del útero. A veces el efecto de espina bífida en proceso de formación es visible en la imagen ecográfica del feto.

La amniocentesis es un procedimiento que suele efectuarse entre las semanas 16 y 18 del embarazo. Consiste en introducir una aguja en el abdomen de la madre hasta el interior del útero, con el fin de extraer un poco del líquido en que está inmerso el feto. Este líquido amniótico contiene células y sustancias químicas del feto. Se pueden medir las concentraciones de AFP del líquido amniótico para determinar si el feto tiene espina bífida.

Fuente: Medicina Salud

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