¿Cada cuando debe acudirse a una cita con el médico ginecólogo?

¿Cada cuando debe acudirse a una cita con el médico ginecólogo u obstetra sin que estemos presentando algún síntoma o problema, sino para chequeos o revisiones periódicas?

Para la mujer en edad reproductiva son muy importantes los chequeos o evaluaciones de rutina porque afortunadamente hay muchas enfermedades que se pueden prevenir o por lo menos tratar oportunamente para lo que es necesario actuar antes de que se presenten o de que den síntomas.
También es muy importante aprovechar estas consultas de chequeo para educar y educarse en cuestiones de salud femenina para prevenir embarazos no buscados, infecciones de transmisión sexual, cáncer de mama, del cuello del útero, del endometrio, problemas del corazón, osteoporosis y fracturas, además de detectar oportunamente otros problemas que pueden requerir del envío a otro especialista.
La frecuencia ideal de estos chequeos o revisiones periódicas varía dependiendo de la edad y los factores de riesgo presentes (condiciones que hacen más probable que se presente alguna enfermedad o problema específico) pero en términos generales podría recomendarse el chequeo anual.

En el caso del embarazo es muy importante acudir al gineco obstetra antes de embarazarse para cerciorarse de que se encuentra en las mejores condiciones de salud, corregir hábitos nocivos, mejorar la alimentación, tomar suplementos de ácido fólico,  aplicar vacunas en caso necesario y en general detectar condiciones que pudieran aumentar el riesgo de presentar alguna complicación del embarazo para tomar medidas preventivas o establecer algún programa de vigilancia especial.
Durante el embarazo es básico acudir pronto a consulta para confirmarlo y asegurarse que se encuentra bien situado dentro del útero y que el crecimiento corresponde con la edad calculada, al inicio la consulta puede ser más frecuente hasta verificar que existe vitalidad ovular y se detecta el latido del corazón,  posteriormente se recomienda tener una cita mensualmente hasta las últimas 6 semanas en donde se recomienda ir acortando los intervalos hasta máximo una semana después de las 38 semanas.

Cuando una paciente desea elegir un ginecólogo y obstetra ¿en qué debe fijarse? o ¿cómo puede comprobar que tiene la preparación necesaria?
En ocasiones es difícil determinar realmente con que tipo de médico estamos acudiendo y nos atenemos exclusivamente a referencias o a diplomas y constancias de asistencia a cursos o de pertenencia a agrupaciones diversas que vemos colgadas en los consultorios, o peor aún cuando nos basamos en listas que sugieren las redes de seguros o los hospitales y que, por lo general, no toman en cuenta la calidad del médico sino su adherencia a algún convenio que limita sus honorarios en beneficio de la compañía de seguros más que de los asegurados.

La realidad es que existen cuatro cosas fundamentales que debemos conocer de nuestros médicos y que incluso deben estar asentadas en sus recetas.

1.    Verificar que sea un médico recibido y que por tanto tenga un  Título Profesional y una Cédula Profesional que es el comprobante que otorga la Dirección General de Profesiones de la SEP como responsable del ejercicio de las profesiones en México (en la página de la SEP puede consultar el número de cualquier cédula profesional para verificar la persona a que corresponde y su profesión
2.    Verificar que realmente sea especialista. En el caso que nos ocupa son necesarios 4 años de especialización en Ginecología y Obstetricia para obtener el Diploma de Especialista en Ginecología y Obstetricia que avala la Universidad responsable del programa cursado. Existe otra Cédula Profesional de Especialista que sólo tienen los que ya obtuvieron un Diploma de especialidad (que igualmente puede verificarse en la página de la SEP
3.    La certificación del Consejo de la Especialidad es lo más importante para confirmar que un médico especialista tiene las competencias necesarias para ejercer su especialidad.   El Consejo Mexicano de Ginecología y Obstetricia A.C. es una institución nacional que realiza un examen de competencias a los médicos que ya son especialistas con lo cual obtienen un documento que certifica a la sociedad que ese médico tiene los conocimientos y habilidades indispensables y que está actualizado para ejercer su profesión.   La certificación NO es permanente debido a que los conocimientos cambian vertiginosamente por lo que no sólo es necesario verificar si su médico esta certificado sino que puede verificar si su certificación está vigente.   Los médicos certificados tienen que renovarla cada 5 años comprobando que han asistido a cursos de actualización, congresos y diversas actividades de educación médica continua o han presentado nuevamente exámenes para asegurar que se mantienen actualizados.  La certificación no es obligatoria, como los dos puntos anteriores, por lo que es un plus que debemos buscar.
4.    También es importante conocer si su médico pertenece al Colegio de su especialidad que es la agrupación de médicos que reúne y representa a los especialistas de determinada especialidad y que ayuda en la vigilancia del ejercicio profesional y facilita al médico el acceso a herramientas de actualización, educación continua y docencia.   En este caso el Colegio Mexicano de Especialistas en Ginecología y Obstetricia, A.C, mejor conocido como COMEGO es el órgano colegiado del área metropolitana y existen Colegios de especialistas en las principales ciudades del país que están incorporados la Federación Mexicana de Colegios de Obstetricia y Ginecología A.C.
5.    Como un punto adicional vale la pena resaltar que la confianza es la base fundamental en que se cimienta una buena relación médico-paciente por lo que siempre tendremos un mejor resultado cuando elegimos a nuestro médico libremente, sin coacciones o premios de las aseguradoras, sin sujetarnos a listas restrictivas, cuando nos basamos en recomendaciones de confianza y no en publicidad o herramientas de mercadotecnia engañosas, como los “paquetes” de estudios y tratamientos que incluyen al médico y que frecuentemente nos conducen a realizar estudios, o peor aún, tratamientos innecesarios. Aunque siempre lo hemos sabido insistimos en experimentar en carne propia que lo barato sale caro.
Sin lugar a dudas una relación nacida de la confianza y siempre verificando los puntos anteriores tendrá la mayor posibilidad de brindarnos los más sanos resultados.

Fuente: Colegio Mexicano de Especialistas en Ginecología y Obstetricia

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