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¿Por qué hay que ejercitar el suelo pélvico?

Con la debilitación de los músculos del suelo pélvico, pueden aparecer los prolapsos (caída de la matriz), a menudo asociados con incontinencia urinaria. Una buena musculatura pélvica no sólo aporta mejoras en la fisiología de la mujer, sino que también repercute en positivo en sus relaciones sexuales. 

Como se dice, es mejor prevenir mejor que curar. Ejercitar la musculatura del suelo pélvico antes de que la misma pierda el tono muscular es la mejor prevención que puede realizarse. No hace falta esperar al embarazo y parto. Tampoco es recomendable esperar a sufrir una incontinencia, por leve que sea, para iniciar ejercicios de fortalecimiento de la musculatura del suelo pélvico.

Existen varias técnicas y tratamientos para fortalecer los músculos de esta zona, por ejemplo, la gimnasia abdominal hipopresiva, electro-estimulación, masoterapia y cinsiterapia, pero uno de los tratamientos más recomendados es la realización de los ejercicios de Kegel, ya que el paciente puede realizarlos en su domicilio o incluso mientras trabaja.

Los ejercicios de Kegel consisten en la contracción de los músculos del suelo pélvico. Para identificar correctamente los músculos que debes contraer, la próxima vez que vayas al baño a orinar intenta cortar el chorro de orina voluntariamente. Esa es la acción que debes realizar durante en los ejercicios, la contracción de los mismos músculos que permiten detener el chorro de orina.

Hay varios ejercicios de Kegel que puedes realizar, a saber:

  • El lento: contraes los músculos del suelo pélvico durante 5 segundos, mientras respiras suavemente, y luego los relajas durante 5 segundos más. Repetir 10 veces.
  • El rápido: contrae y relaja los músculos tan rápido como puedas, durante 2 o 3 minutos. Comienza con 10 repeticiones y auméntalas gradualmente hasta 50 repeticiones diarias.
  • El ascensor: se trata de contraer lentamente los músculos, imaginando que se trata de un ascensor que va subiendo lentamente y se detiene unos segundos en cada piso.
  • La onda: se realiza contrayendo primero los músculos que están alrededor de la uretra y luego los de la zona anal, relajándolos desde atrás hacia delante.
    Estos ejercicios para fortalecer el suelo pélvico pueden realizarse en casi cualquier momento y lugar, ya que desde fuera nadie puede notar lo que estás haciendo. Se recomienda practicarlos tantas veces como sea posible, diariamente.

Fuente: Miarevista

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