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Colposcopía

¿Qué es una Colposcopía ?Es un estudio que permite observar y valorar en detalle el cuello uterino, ya que su tamaño puede amplificarse, y permite localizar  lesiones sospechosas potenciales de malignización para la toma precisa de una biopsia(extracción de pequeño fragmento de tejido).

La colposcopia desempeña un papel fundamental en el procedimiento diagnóstico de las pacientes que presentan citología anormal. Resulta indispensable para dirigir las biopsias y permite precisar el sitio de las alteraciones, así como definir los límites y la situación de la zona de transformación del cuello (sitio en donde se desarrollan en un 90% los canceres.Asociada a la citología y al examen histológico (biopsia dirigida), contribuye a la elección del tratamiento.

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¿Cómo se realiza la Colposcopía?

Consiste en insertar un espejo vaginal con la paciente en posición ginecológica y colocar el colposcopio a unos centímetros del introito vaginal  éste no deberá tocar a la mujer. Se realiza la observación del tejido del tracto genital femenino su morfología y sus patrones vasculares mediante la técnica de ácido acético y la prueba con solución yodada.

El colposcopista debe ser un médico especialista con adiestramiento especial en esta técnica diagnóstica. De tal forma que al observar cambios reconozca el sitio adecuado para la toma de las biopsias y sospeche la gravedad de la lesión ya que el diagnóstico definitivo es a través de patología. De ahí la importancia de llevar a cabo un excelente estudio colposcópico.

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¿Qué tipos de tratamiento hay en caso de tener una lesión por infección de VPH?

En la actualidad, no existe ningún tratamiento específico de la infección genital por el virus del papiloma humano (VPH) que consiga una erradicación del DNA viral, de forma que todas las estrategias terapéuticas tradicionales están enfocadas hacia la exéresis o destrucción de las lesiones exofíticas (verrugas genitales o condilomas) en un intento de disminuir su contagiosidad y eliminar los síntomas acompañantes, así como de las lesiones intraepiteliales asociadas, habiendo demostrado todos los tratamientos, tanto quirúrgicos como médicos, una efectividad sub-óptima, en menor o mayor grado, en la prevención de las recurrencias.

Los tratamientos de la infección genital por VPH pueden ser invasivos, quirúrgicos (ablativos y escisionales) y no invasivos, médicos, existiendo una tercera alternativa terapéutica, que son los tratamientos mixtos, en los que se combina un tratamiento quirúrgico con otro médico o dos tratamientos médicos, opción que a veces hay que adoptar en “casos difíciles”, como son los de lesiones extensas y/o multicéntricas o lesiones recidivantes o de pacientes con defectos inmunológicos acompañantes.

El objetivo primario del tratamiento médico de la infección genital por el VPH es la eliminación de los condilomas genitales (CG) visibles y sintomáticos, aunque la tendencia habitual es a tratarlos todos, pese a la posibilidad de una regresión espontánea, con la intención de prevenir su transmisión y controlar lo más posible la difusión de la enfermedad, como ETS que es, aliviar la ansiedad de la paciente, cuyas lesiones le resultan estéticamente inaceptables, y mejorar su autoestima.
Antes de establecer un plan individual de tratamiento, el médico debe basar su estrategia en una serie de factores que condicionan la elección terapéutica, como son los siguientes: el cuadro clínico de la infección (tamaño y distribución anatómica de las lesiones, extensión de las mismas, grado de queratinización, tiempo de evolución y resistencia a otros tratamientos); estado inmunológico del huésped; eficacia, disponibilidad y facilidad de aplicación del tratamiento, toxicidad, relación coste-efectividad, potencial progresivo de ciertos tipos virales; experiencia del médico y recursos sanitarios disponibles y preferencia de la paciente.

 

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